Crónica de Pablo M.

Todo era distinto éste año. Era la primera vez que tenía contacto con la asociación Cruz de Borgoña. A ésto se le sumaba la crisis del coronavirus y el miedo generalizado que tenía a mi alrededor. Finalmente, confiando en el poder de Dios me aventuré a ir a las jornadas.

Al principio pensaba que sería todo muy raro, como el primer día en la universidad. No conoces a prácticamente nadie y no sabes ni dónde meterte. Pero no fue así. Llegué a la casa de convivencias donde ya estaban todos. Y no sólo me sentí acogido, me sentí como en casa. Parecía que les conociese de toda la vida. Para acabar el primer día, cómo no, un rosario, para darle las gracias a nuestra madre por todo lo que nos estaba regalando.

Primer día superado. El segundo comenzamos el día comenzamos yendo a la parroquia del pueblo. No hay nada mejor para empezar el día que recibir el cuerpo de cristo. Continuamos la mañana con un curso de oratoria. Un arma muy importante en el día de hoy para explicarles a la gente de nuestro al rededor porqué pensamos así. Durante el resto del día llevamos a práctica la clase que tuvimos haciendo debates con temas importantes de hoy en día como la eutanasia, el uso de la mascarilla… Finalmente, de nuevo dimos gracias a la virgen por las jornadas.

El tercer y cuarto día hubo charlas a cerca de las Fake News, donde nos explicaron cómo saber la veracidad de las noticias y cómo estar realmente informados. También recibimos un par de charlas del sacerdote que nos acompañó durante las jornadas, explicándonos las noticias falsas que atacan a día de hoy a la Iglesia, y pudiendo resolver también diferentes dudas que teníamos.

Pero ésto no era todo, entre charlas y charlas, jugábamos, hablabamos,… ¡Nunca nos aburríamos!

¿Lo siguiente? Llegar a Dios, pero mientras tanto nos vemos en la Javierda. ¡Hasta pronto!

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